La espiral de errores a los 26

Esta es una lista personal y a grandes rasgos, pero creo que no estoy solo.

Los errores son como las mentiras, uno lleva a otro hasta que toca ese momento en que o te vas de la ciudad y te cambias de nombre, o dejas que te azoten en público. En un mundo globalizado, hay una que es más fácil.
Dicen que por cada pregunta hay una respuesta. Acá no están. Si se las saben, felicitaciones. Si no, felicitaciones también, estamos juntos en esto.

Estudiar algo que no nos gusta

Es una estupidez que a los 18 años nos hagan decidir qué hacer el resto de nuestras vidas. Quizás en alguna época a los 18 años ya eras dueño de la granja de tu padre (que murió a los 26), tenías 9 hijos de los que sólo 4 sobrevivieron a la plaga y una esposa con gangrena. Pero hoy en día a los 18 apenas sabes qué foto de perfil poner. Elegimos apresurados porque más encima hay un límite para postular a un futuro del que no estamos seguros. Y nos bancamos 4, 5, 6 años porque no queremos ser más sanguijuelas de nuestros padres, y cambiarse significaría ser más chupasangre. Y cuando piensas “Weón, a nadie le importa la nota que me saque en este ramo de mierda”, tienes toda la razón. Lo que nos lleva a…

Trabajar en algo que no nos gusta

Dicen que somos la otra generación de profesionales, pero no todos sabemos cómo es eso todavía. Como una canción que parece todos escucharon, menos tú, que todavía estás con los discos antiguos de tu papá. El disco de tener una carrera en una empresa que te entregue todo lo que necesitas menos felicidad esas 8 o 10 horas que pasas en ella. Es el síntoma de domingo en la tarde: lo que debería ser un día feliz te llena de desesperanza. Pero no es culpa del domingo, ni siquiera es culpa del lunes o de levantarse temprano, la culpa es del lugar al que vas y lo que haces una y otra vez, sin llegar a ningún lado más que a fin de mes. Lo que nos lleva a…

Tener expectativas estúpidas

Creemos que tenemos un destino más grande que el de una persona normal. Quizás es culpa de la televisión, el cine y toda la cultura de la farándula, de ver a personas con una vida más interesante que la nuestra (“por algo salen en la tele y yo no, ¿cierto?”) y creemos que nosotros también deberíamos estar ahí. Queremos ser interesantes, queremos ser importantes. Podemos ser embolsadores de supermercado o directores creativos y seguiremos pensando que en algún momento harán un reality de nuestra vida, y como una princesa que de pronto es rescatada por un príncipe azul, dejaremos la monotonía que nos rodea y nos codearemos con nuestros ídolos sin tener que esforzarnos de más. Nos dijeron que podíamos ser lo que quisiéramos cuando grandes. Los niños de 10 años se creen grandes y siguen siendo chicos. No estamos tan lejos. Lo que nos lleva a…

Buscar el éxito en los demás

Todos queremos tener más comentarios, más likes, más amigos, más invitaciones a carretes, ser más populares, ser influenciadores, ser líderes de opinión y que el mundo corporativo te chupe el pico un ratito. Todos queremos ser especiales y destacarnos. Hay mucha gente en el mundo, y no basta con caerle bien a dos o tres para quienes eres importante, quieres que todos te digan lo buenísima que está tu polera nueva o que esos caracteres sean retweeteados por gente que no conoces ni te conoce. Está bien ser parte de una comunidad y ser gregarios, pero la vida no se acaba en el círculo. Pero tenemos que caerle bien a todos, hacer lo que implícitamente quieren y dejar que nos digan qué hacer, por cuánto tiempo hacerlo y qué esperar de eso. Todos bastante irreales.

2 Comments

  1. Muy cierta la lista. Es el problema de estar sometidos a estándares que no aplican en el contexto en el que nos tocó hacer vida de “adultos”. Pero es difícil bajarse de esa micro

  2. fernando

    Ta bueno, hace reflexionar a los q estamos en “esa edad”. Saludos

Deja un comentario